EL AÑO DE LA QUÍMICA

El Tiempo

14 de junio de 2011

Esto es a propósito de una declaratoria de la UNESCO, que consagra al 2011 como el año internacional de la química, y claro, no hace referencia a lo que se suele comentar cuando dos personas se llevan bien, y hasta cuando dos jóvenes empiezan un romance; se dice que hay "química" entre ellos, que esa especie de magnetismo que se desprende de su relación, tiene algo que ver con la ciencia o tal vez más con la alquimia.

 

Bueno, no es a eso a lo que quiero referirme en esta columna, sino a la auténtica ciencia, aquella que le ha dado a la humanidad una serie de respuestas y que seguramente lo hará en el futuro; a un futuro que prevemos mucho más vinculado con la ciencia y con sus realizaciones, si queremos ir encontrando la soluciones a los acuciantes problemas en los que se debate la humanidad, y que tienen en mucho que ver con el aumento poblacional; se dice que en el próximo octubre seremos ya siete mil millones los seres humanos que poblemos este planeta, y que tiene relación también con el abuso que de los bienes de la naturaleza hemos hecho a lo largo de la historia.

 

Es en este sentido, que vale la pena llamar la atención sobre una disciplina científica, que ha contado con una serie de personalidades dedicadas en su estudio; de entre las que tenemos que destacar a una mujer, sí, una mujer, aunque resulta más bien excepcional hablar de mujeres destacadas cuando nos referimos al ámbito de la ciencia. Fué la primera mujer en obtener un premio Nóbel en el ámbito de las ciencias, la polaca-francesa María Curié, quien hace 100 años recibe el máximo galardón que otorga la academia sueca.

 

Y es en homenaje a ese centenario que hoy se celebra el año internacional de la química, lo que nos da una razón para hablar sobre la importancia que la educación ecuatoriana debe darle al ámbito de las ciencias, único camino para salir del subdesarrollo y alcanzar aquellas metas de calidad de vida con las que nos llenamos la boca, pero que tan esquivas parecen, sobre todo cuando se toman las medidas que afectan a la educación, de manera imprudente y sin mirar hacia el futuro.

 

El Ecuador, como la mayor parte de los países latinoamericanos, no le ha prestado atención al estudio de las ciencias, al menos por períodos continuados, y eso está llevando a la ubicación de nuestros países entre los últimos en alcanzar los niveles de desarrollo humano, a mejorar la calidad de vida, a innovar, a buscar las alianzas conducentes a conseguir objetivos nacionales.Un papel importante en la focalización de metas nacionales, lo tienen indudablemente los medios de comunicación, que deben dejar lo banal para adentrarse precisamente por la difusión responsable de la ciencia, por la mediación en la comunicación del conocimiento, de la investigación, de los avances que en estos campos se dan.

 

Por ello, vale la pena traer a la palestra pública estas reflexiones, confiando en que caigan en terreno fértil y convirtamos a la ciencia, a la tecnología, a la innovación en un quehacer cotidiano.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO