EL PRESIDENTE ARQUITECTO

La Hora

9 de octubre de 2014

 

En días pasados, en un evento organizado por la UDLA y la empresa editora TRAMA, se resaltó la figura del ex Presidente de la República y ex Alcalde de Quito, el arquitecto Sixto Durán-Ballén, quien además de su prolífica vida política, con descollantes actuaciones a lo largo de la historia del Ecuador, destaca como planificador, como constructor, como arquitecto.

 

Esa faceta suya, a la que le dedica buena parte de su vida, es recogida en un libro que acaba de presentarse y que tiene precisamente como título: "Sixto Durán-Ballén, planificador, urbanista y arquitecto, pionero de la arquitectura en el Ecuador", es el fruto de largas conversaciones de los autores y editores con el ex Presidente, cuya memoria y lucidez sorprenden gratamente, ya que, haciendo gala de sus 93 años, demuestra una mente increíblemente aguda, con reflexiones que no solamente hablan del pasado personal y nacional, sino que también se desglosan en análisis prospectivos de gran profundidad, como lo demostró el día de la presentación en su discurso de agradecimiento a los promotores de la obra, en el que abundó en detalles de su vida pero también de la vida del país y de nuestra América.

 

En un importante formato, con fotografías del archivo personal de Sixto, de sus obras arquitectónicas y aquellas que las concibió y mentalizó en las diferentes funciones que ocupó a lo largo de su vida, se recogen sus pensamientos y sus obras, mayormente las que tienen que ver con la infraestructura física de quien se caracteriza por ser un infatigable constructor.

 

Además de su prolífica vida como arquitecto constructor en los espacios en los que no estuvo dedicado a la actividad política, el libro recoge algunos episodios sumamente importantes de su trabajo al frente de instituciones en las que su faceta como arquitecto y planificador es descollante, así, cuando ejerce las funciones de ministro de obras públicas y le toca reconstruir Ambato y la provincia de Tungurahua, devastadas por el terremoto, o cuando planifica y construye obras como el aeropuerto de Quito (el antiguo) o los túneles de la ciudad capital, o como cuando ya Presidente, le toca enfrentar el desastre de la Josefina en las provincias de Azuay y Cañar.

 

Fue emotiva la presentación, pero también sirvió para recordar al artífice de una gran obra material, cuyo paso por la función pública no puede ser minimizado por el transcurso del tiempo, sino más bien enaltecido y reconocido.

 

Vale la pena no olvidar los capítulos diversos de nuestra historia y a sus protagonistas, por lo que la lectura del libro que comentamos, rebasa los campos técnicos de la planificación y la arquitectura y se asientan con sobrado mérito en los de lo social y humano.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.