EL PINAR DE SEGISMUNDO

El Tiempo

Marzo de 2016

 

Acabo de dar vuelta a la última página del apasionante libro "El Pinar de Segismundo", escrito por Eliécer Cárdenas y ya siento las ganas de comentarlo, de recomendarlo, de escribir sobre esta magistral novela, ambientada en la vieja casa del creador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, de Benjamín Carrión, con una trama fantasiosa en la que se entremezclan episodios políticos, comentarios nada velados, simpatías y antipatías, y los protagonistas que llevan los nombres y hasta se confunden con personajes ecuatorianos y algunos extranjeros.

 

Por las páginas del libro de Cárdenas, desfilan el propio Benjamín Carrión, Oswaldo Guayasamín, César Dávila, Jorge Icaza, Gonzalo Zaldumbide, Camilo Ponce Enríquez, Velasco Ibarra y los españoles León Felipe y la Faraona, la mismísima Lola Flores. Todos ellos metidos en una trama de tintes policiales pero que al mismo tiempo va describiendo la sociedad ecuatoriana y particularmente la quiteña.

 

Es una obra que seduce por el estilo y por el contenido, habiendo sido justamente reconocida en un concurso de narrativa convocado por el Ministerio de Cultura Ecuatoriano.

 

La novela captura al lector desde las primeras páginas, Eliécer Cárdenas es un consumado novelista, que no deja pasar por alto circunstancias y anécdotas. El retrato de los protagonistas pone en duda y en aprietos a la ficción, acercándose tal vez a una descripción de caracteres, lo que vuelve más rica a la obra, lo que la hace aún más vital.

 

Si la novela es ese género literario considerado por el francés Stendhal como un "espejo colocado a la vera del camino", El Pinar de Segismundo coincide a cabalidad con esta descripción, ya que pone de relieve no solamente los escenarios, la geografía, sino también la descripción de caracteres que torna a la lectura en deleitosa y cautivadora.

 

La prosa de Cárdenas se ve enriquecida con el conocimiento de pasajes de la historia ecuatoriana, con la investigación certera que abunda en detalles que dan todavía más credibilidad a los capítulos de la obra. El autor es un infatigable trabajador de la cultura, de la literatura, de la historia, de la investigación, en esta obra se conjugan varias de estas cualidades, que dan como resultante una novela cautivadora, magistral.