EL CONSUMO DE DROGAS

La Hora

7 de agosto de 2013

Uno de los temas más candentes que se discute en los actuales momentos, sobre todo en el ámbito educativo, es el de la posesión de drogas en manos de los consumidores, las cantidades que se consideran para consumo personal, la decisión de no enviar a las cárceles a los consumidores, a los adictos. La de sancionar a los traficantes. El qué hacer dentro de los establecimientos escolares, en donde aparentemente ha sentado sus reales el micro tráfico, y en donde se encuentran los mercados apetecidos por quienes se dedican a la execrable tarea de introducir a los niños y jóvenes en el mundo del consumo de las drogas.

 

Las decisiones al respecto siempre serán sensibles; confieso que todavía no tengo un criterio formado en relación a esta temática tan compleja. Por un lado está el negocio del narcotráfico, el más lucrativo de todos, con mafias enquistadas hasta en los gobiernos, que permean todos los estratos de una sociedad; por otro las luchas contra el narcotráfico tanto en los grandes países como en los más pequeños, en los consumidores y en los productores, frecuentemente infructuosas y que no han conseguido disminuir ni el consumo  ni el tráfico.

 

Pero también están los padres de familia y los maestros desorientados respecto de cómo proceder con sus propios hijos y sus alumnos, y a quienes hay que darles respuesta a sus inquietudes y también permanecer totalmente vigilantes de los procesos internos.

 

Hay ahora un intento de "santificación" a la marihuana, haciéndola ver como inocua, cuando se conoce que con frecuencia esta es la vía de entrada hacia el consumo de drogas muy peligrosas para la salud de los jóvenes. Por supuesto el alcohol es también parte del problema, y el tabaquismo.

 

Todas las actividades que han sido declaradas ilegales, luego se las arreglan para continuar en vigencia, y el inicio y el engrosamiento de las mafias se ve beneficiado en gobiernos duros o que pretenden serlos.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.