EL AJEDREZ

La Hora

Marzo-2016

 

El juego del ajedrez se remonta a milenios atrás, probablemente se inicia en India o en China y pasa a través de los árabes, al continente europeo, con lo que se populariza en el mundo entero, incluyendo nuestra América Latina.

 

El juego está bien definido, son las piezas las que deben ajustarse a las reglas y se mueven al arbitrio de los jugadores, que realizan su voluntad, disponiendo del contingente encabezado por el rey, la dama o reina, las torres, los alfiles, los caballos y los peones.

 

Esa voluntad hace que las piezas ubicadas en el tablero se muevan de acuerdo a su planificación y, si el jugador no es experimentado o se deja llevar solo por sus instintos, los problemas pueden venir por el destino que las piezas tienen en el tablero, lo que motiva a que los movimientos deben ser cuidadosos y bien pensados.

 

A veces se ha comparado el juego del ajedrez al juego de la política y hasta se habla del ajedrez político en el que las fichas o piezas, que son seres humanos, van también moviéndose al arbitrio de la voluntad suprema, es decir de quien tiene la capacidad de mover todas las fichas; en la política, es el jefe, el gobernante, el que hace uso de su poder y mueve también las fichas políticas a su antojo.

 

Por ello, vemos como en la política nacional, es el gobernante el que va moviendo a sus peones, a sus alfiles, a sus torres, a sus caballos, en fin a quien puede, sin darse cuenta muchas veces de que debe colocarse al frente de las decisiones y enfrentar las consecuencias.

 

En el caso ecuatoriano, vemos como las diversas fichas, como por arte de magia, van ocupando ministerios y cargos, a veces tan disímiles que no se puede creer; así los ministros de estado que estaban en una determinada posición, cuando hay remezones en el gabinete, se ubican en otro ministerio, y otro y otro, dejando la sensación o que saben mucho de todo, o que no saben nada de nada.
 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.