EDUCACIÓN BILINGÜE

La Hora

12 de febrero de 2015

 

La educación bilingüe en el Ecuador, surge de una lucha por parte de las poblaciones indígenas y de una necesidad real de dar la educación a los niños, sobre todo la educación  inicial, en la lengua que "maman" de sus madres, es decir en su lengua materna, aquella que les sirve para comunicarse con sus padres, con su entorno, con sus familiares más cercanos, con los amigos de su comunidad.

 

Así nace un sistema al que en los años noventa le dimos un gran impulso, no para separar a unos niños de otros, sino para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje, permitiendo que de una manera paulatina los niños vayan introduciéndose en un segundo lenguaje e inclusive en un tercero. Ampliando de esta manera sus horizontes, pero sin el trauma que indudablemente supone para los más pequeños, el aprender las bases del conocimiento en una lengua que les es extraña.

 

En este sentido, se estableció una currícula, se diseñaron textos, y fueron los mismos maestros de las comunidades, los directamente involucrados en todo este proceso que pensamos fué tremendamente exitoso para el país y que inclusive le significó ser tomado como modelo por instancias tan destacadas como la Unesco.

 

Sin embargo, en los tiempos actuales, asistimos a la queja permanente de los directivos y sobre todo de los padres de familia de las escuelas comunitarias, que se sienten muy afectados por la decisión de fusión de las escuelas con otras, las denominadas anteriormente hispanas.

 

Son situaciones dramáticas, los niños tienen que trasladarse a distancias mayores para asistir a sus escuelas nuevas, que les resultan extrañas, con personas con las que no  están familiarizados, con situaciones que no están preparados para lidiar. Un ejemplo de ello son las escuelas comunitarias de Peguche, que se resisten a desaparecer en beneficio de las escuelas del milenio.

 

Creo que las autoridades deben analizar nuevamente estas situaciones, atender los pedidos de padres, alumnos y docentes y pensar en que son los directamente afectados los que deben dejar oír su voz y ser escuchados. No todo cambio entraña una mejora o un elemento positivo.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.