LA CASA DEL FONDO

La Hora

30 de julio de 2015

 

En el transcurso de la semana pasada, ocurrió en la ciudad de Quito un importante evento cultural, que pone a la ciudad capital de los ecuatorianos, en un pie de igualdad con otras capitales latinoamericanas en donde el gobierno mexicano ha abierto espacios culturales bajo el patrocinio del Fondo de Cultura Económica, lo que implica un concepto editorial, de librería y también de actividades culturales.

Con el nombre de Carlos Fuentes, uno de los máximos exponentes de la literatura latinoamericana, el centro abrió sus puertas en la vieja casona donde hasta hace poco tiempo funcionaban las oficinas de Unasur, donde también antes funcionaba la Academia Diplomática, entidad ahora inexistente, lo que ha dejado un gran vacío en la preparación de los futuros diplomáticos ecuatorianos; casa que fue originalmente la vivienda de un preclaro ecuatoriano, el presidente Galo Plaza Lazo, adquirida por la cancillería ecuatoriana en el 2014.

Este bien patrimonial, representativo de una época, es ahora un espacio consagrado a la literatura y a otras manifestaciones de la cultura, lo que significa una ganancia para la ciudad y para quienes quieren ponerse al día en las novedades editoriales de América Latina.

Vale la pena mencionar que en esta consecución hay varias voluntades conjugadas, por supuesto la decisión de los dos gobiernos que han facilitado los mecanismos para que esta apertura se dé, pero también es necesario resaltar el trabajo tesonero y visionario del actual embajador mexicano en Quito, el abogado, historiador y escritor Jaime del Arenal, quien ha puesto muchas energías y entusiasmo para llevr a feliz término la iniciativa.

El trabajo del Embajador del Arenal bien vale la pena ser relievado, demuestra como la diplomacia va más allá, mucho más allá, de reuniones y viajes, puede llegar a concreciones reales que benefician a los pueblos y que hace que los lazos de hermandad y de mutuo conocimiento se estrechen.

Bien por esta iniciativa, el Fondo de Cultura Económica de México, ha abierto sus puertas en Quito.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.