LOS DERECHOS FUNDAMENTALES

La Hora

8 de enero de 2015

 

Cuando cursaba los primeros años de derecho en la universidad estatal de Cuenca, recuerdo haber realizado estudios y un análisis bastante profundo respecto de lo que se denomina el Derecho Natural, es decir aquellos derechos que se fundamentan en la propia naturaleza pero también en la razón humano, como ese algo que los romanos llamaron el Ius Naturalismo. Son derechos que no dependen de la elaboración de códigos, de la decisión de los seres humanos, simplemente son derechos que se desprenden del orden natural y que son recogidos por la razón de los seres humanos.

Estos derechos naturales, fueron recogidos por quienes elaboraron la tabla de los Derechos Humanos, y por la famosa Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la asamblea general de las Naciones Unidas en 1948, es una declaración que establece los derechos de carácter civil, político, social, económico y cultural.

Han pasado muchos años de esos estudios, y por supuesto más todavía desde esas declaraciones, sin embargo, creo pertinente traer a colación esos pensamientos y esas decisiones tomadas ´por los países en su conjunto, cuando empezamos un nuevo año, cuando probablemente, al menos en el mundo occidental, tenemos sentimientos positivos derivados de ese inicio, cuando hay siempre propósitos que se hacen, cuando hay un talante adecuado para las buenas propuestas, para los pensamientos nobles.

Mi propuesta va por el lado de que cada uno de nosotros nos comprometamos a respetar ese código moral que constituyen los viejos dictados del derecho natural, pero sobre todo aquellos plasmados en la declaración universal  y aquellos otros que los propios estados han ido añadiendo a sus respectivas leyes fundamentales, como aquellos de respetar la vida de los otros seres humanos, como el respeto a la libertad, a la integridad física, el derecho a la propiedad individual y colectiva, el derecho de pensamiento, de conciencia, de religión, de ejercicio de la política, de libertad de expresión.

Cada uno de nosotros somos responsables del mundo en el que nos toca vivir, de nuestro entorno, que no ser refiero solamente al ambiente, sino a las relaciones con los otros seres humanos y con el estado, por lo que es tarea impostergable no dejarnos avasallar, no permitir que las libertades y derechos nos sean conculcados.

Estos son propósitos clave para el año nuevo y para la vida entera.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.