DE HURACANES Y TORMENTAS

La Hora

31 de octubre de 2012

 

Cada vez son más dramáticas y calamitosas las noticias que nos llegan respecto de situaciones que, siendo parte de lo que ocurre en la  naturaleza, parecen extremarse en los últimos tiempos, o volverse de repente en una especie de furia desatada que acaba con todo lo que encuentra a su paso, como sintiendo que los efectos del Cambio Climático se hacen sentir de una manera que asusta y que debe invitar a la reflexión.

 

 

Esto último como referencia a lo ocurrido en los últimos días con la tormenta Sandy que acaba de asolar algunas islas, concretamente Cuba y Haití, y luego ensañarse en ciudades de la costa Este de los Estados Unidos.

 

 

Precisamente una de las ciudades más simbólicas del mundo, Nueva York, con todo lo que significan sus erguidos edificios y rascacielos, presenta ahora, luego del paso de la huracanada tormenta una imagen deslucida, con vehículos destrozados, postes, casas destruidas, con problemas en la provisión de energía eléctrica y de servicios básicos, con situaciones emergentes de familias aisladas…, con lo que se convierte en una especie de  secuela trágica que afecta a personas y a bienes.

 

 

Todo ello aparece como una historia que cada vez se repite más en las diferentes regiones del mundo, como que la naturaleza estuviera cobrándose la cuenta por la serie de desmanes que también el ser humano ha cometido con ella, pero desde luego como prueba irrefutable de que frente a los embates de los elementos, es poco lo que puede hacer el ser humano, pese a los avances de la ciencia.

 

 

Otro tema que también salta a la vista es que, cuando ocurren este tipo de desastres en cualquier región del planeta, el primer país en demostrar su solidaridad y enviar ayuda humanitaria, tanto en profesionales expertos como en vituallas, elementos para socorrer a los damnificados, es precisamente los Estados Unidos de Norteamérica; veamos ahora, cuando el afectado es el gran país del norte, cuántos son los países, los gobiernos que levantan ese estandarte de apoyo, de ayuda, de solidaridad para los damnificados de la ciudad símbolo de lo que pueden conseguir la capacidad y la inventiva humana.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.