CONTANDO CUENTOS

El Tiempo

10 de diciembre de 2013

 

Participé, durante el transcurso de la semana pasada, en un singular evento, el XVIII Festival del Cuento de Los Silos, un encuentro de calidades impresionantes, que se lleva a cabo por cerca de dos décadas en esta pequeña población ubicada al norte de la isla de Tenerife en el conjunto de las Islas Canarias.

 

El creador, motor, impulsor de este Festival, es el filólogo y profesor español Ernesto Rodríguez, quien, rodeado de un puñado de colaboradores y sin más interés que el promover la lectura, la creación literaria, el trabajo cultural, involucra a maestros, estudiantes universitarios, autoridades, empresarios, en la creación de un espacio único, en el que todo un pueblo participa, y en el que también  se convoca a personas que llegan de lugares distantes de la propia Península y también de otras regiones del planeta.

 

Hay cuentos que se cuentan desde los balcones, mientras los espectadores los escuchan desde la plaza; los vecinos abren las puertas de sus salas y de sus patios para escuchar a los narradores de cuentos.

 

Los salones se llenan, hay filas y filas de un público ávido de escuchar y ver la teatralización de los cuentos, o como éstos se deslizan en canciones, o como se dicen acompañados de una guitarra o de una marimba.

 

Los accesos y corredores de los espacios públicos están repletos, se cuidan los detalles, y los ámbitos se rellenan de palabras. Todo el pueblo de Los Silos vibra al son de las palabras.

 

Casi es inverosímil lo que ocurre en estos días acompañados de sol y de luz. Hay lugares para todo tipo de público, desde los cuentos para adultos entre los que inclusive destacan los de terror, hasta los que se les abre a los niños y a los pequeñitos, a los recién nacidos, que son estimulados para percibir las palabras  y acostumbrarse a ellas.

 

A veces no se sabe qué actividad elegir, son varias simultáneas, pero también la decisión puede ser sentarse a contemplar el bullicio desde la propia plaza central o en alguna silla ubicada en la feria del libro que acompaña al Festival.

 

La verdad es que cuando se tienen experiencias como las descritas, mi fe en el espíritu humano crece, y también las esperanzas por un mundo mejor.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.