Estamos a menos de un mes de que se realice la consulta popular, mixtura de referéndum y plebiscito, especie de galimatías en el que se encuentran preguntas mezcladas sobre la estructuración de los órganos de justicia, con la presencia de los casinos, las corridas de toro, las peleas de gallos, la libertad de expresión, el enriquecimiento ilícito, las afiliaciones a la seguridad social, los impedimentos para quienes son dueños de medios....de comunicación....

 

Si falta tan poco tiempo para que se ejecute dicha consulta, sorprende la falta de conocimiento e interés por descifrar cual es el verdadero sentido de lo planteado, así como de los riesgos que entrañan las mismas, para el libre juego de la democracia y el respeto a las libertades individuales.

 

Se esta poniendo más empeño en conseguir la adhesión al presidente de la republica que en una verdadera explicación del contenido de las preguntas. Así las encuestadoras tanto cercanas como lejanas al régimen, ponen de relieve el desconocimiento del contenido de las preguntas, y resaltan la especie de confianza o endoso que se quiere generar, como una especie de cheque en blanco hacia el ejecutivo, sin dar una lectura y peor una lectura comprensiva a los confusos textos que fueron presentados para su aprobación o negación.

 

La falta de interés y de conocimiento, y la posibilidad del endoso, le ponen nuevamente al Ecuador al borde de tomar decisiones erróneas, solo basadas en una errónea percepción de la adhesión popular al líder, cuya capacidad para generar estas adhesiones es realmente importante, pero que, al mismo tiempo, va generando en el Ecuador un ambiente de enfrentamiento, que luego será muy difícil de enmendar.

 

Ya se ha hablado y escrito suficiente, acerca de la idoneidad de la consulta, de la forma en la que fue convocada, violentando la misma Constitución que se dice fue realizada con miras a perdurar en el tiempo, pero que ahora les urge modificar. Lo que hay que destacar aquí es el hecho de que mucha gente va a ir al proceso electoral, con los ojos vendados, como una demostración de que el quemeimportismo puede ganarle la batalla al voto consciente y meditado.

 

Es obligación de todos el leer y entender las preguntas y obrar en consecuencia, poniendo por encima de los egos, de las majestades del poder, de las adhesiones sin meditar, el bien de la nación, la salvaguarda de los derechos fundamentales y asumir que tenemos que hacer respetar el libre albedrío que es un requisito impostergable de las democracias.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.

CONOCIMIENTO E INTERÉS

La Hora

13 de abril de 2011