CHAO CONSULTA

El Tiempo

1 de julio de 2014

 

La Constitución que nos rige, la aprobada en el 2008 en Montecristi, así como la dinámica del gobierno que nos rige, estimularon la participación del pueblo a través de las denominadas Consultas Populares, Plebiscitos  o Referendums, para tratar temas que le interesen a la ciudadanía y que tengan relevancia para la población y para el gobierno.

 

Así, la propia Constitución de la República, fue aprobada en consulta popular, luego vino aquella tan sonada y hasta cuestionada en la que se le preguntó al pueblo hasta sobre temas que realmente carecen de la importancia o de la relevancia que esperaríamos de estos mecanismos, que son costosos, que requieren inversión pública para su conocimiento y además para que funcione toda la maquinaria de recepción de papeletas y demás.

 

Así, se consultó hasta sobre la existencia de los casinos, de las corridas de toros y de las peleas de gallos.

 

En este sentido, la población ecuatoriana se acostumbró a esa especie de práctica de la denominada democracia directa, con los llamados a las consultas populares; en este sentido, no es de extrañar que importantes sectores ciudadanos pidan y hasta exijan que éstas se realicen en determinadas circunstancias, que efectivamente son de relevancia nacional.

 

Así ocurrió con el tema de la explotación del Yasuní, para lo que inclusive se recogieron las firmas. Esta propuesta no fue aceptadas y hasta comprobamos con asombro como ciertos colectivos liderados por autoridades locales se han empeñado en impedir que esta consulta se realice, con lo que en la práctica se ha instalado una campaña que implica un "Chao a la consulta".

 

Ahora está ocurriendo una situación similar en referencia a inquietudes desde diversos sectores ciudadanos que piden que se convoque a consulta la iniciativa de la reforma Constitucional, conceptuada por algunos como simple enmienda, respecto de la reelección indefinida que aparece como un empeño del movimiento político gobernante.

 

Lo que llama la atención es que un mecanismo que fue tan usado durante los primeros años de gobierno, como es la consulta popular, sea tan fácilmente descartado ahora, cuando se trata verdaderamente de temas trascendentales para el futuro del país, estamos realmente asistiendo a un CHAO A LAS CONSULTAS, lo que causa inquietudes, reclamos, perplejidades, y sobre todo, desilusiones.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.