CASUÍSTICA

El Tiempo

18 de mayo de 2015

 

Cuando se trata de demostrar la falacia de una tesis o de un modelo, muchas veces nos valemos de la "casuística" para enfrentar el afán de reducirlo todo a cifras, a datos, a estadísticas que las autoridades suelen esgrimir como si todo pudiera reducirse a eso, por lo que nada puede quedar por fuera del análisis que se pretende totalizador, rígido, sin tomar en cuenta las realidades.

Si se analiza una situación, digamos en este caso un modelo pedagógico o una forma de enfrentar la problemática educativa, o simplemente de ejemplificar lo que acontece por fuera de la órbita oficial, se hace necesario ir a los ejemplos que demuestran que no todo es blanco o negro,  que hay matices, que hay diferencias, que hay diversidad.

En este sentido el afán del régimen por demostrar que solamente bajo su autoridad y en su periodo se suceden los éxitos, los cambios, los avances,  queda definitivamente tratrocado cuando se constata la cuotidineidad del aula de clases, cuando se dialoga con los maestros, cuando se tiene el privilegio de conocer no solo sus pensamientos, sino también sus aspiraciones.

Los métodos científicos se basan en la observación de la realidad, la casuística tiene también sus fuentes en esa misma realidad; por ello se hace necesario armonizar la visión de los generalistas con la de los especialistas, la de los todólogos con quien tiene en sus manos la praxis de lo que los años le van dejando, la posibilidad de mirar los ejemplos frente al imperio de la ley.

La arrogancia de quien ejerce la autoridad suele quedar desvanecida cuando los ejemplos se multiplican, cuando las evidencias se ponen de manifiesto, cuando la sumatoria de las aparentes excepciones desvirtúa la famosa regla, y la complejidad de cada situación desvanece el análisis sin profundidad de quienes se sienten dueños de la verdad.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.