Las dificultades que en otras regiones del país se sintieron respecto de las convocatorias de la oposición para las marchas y concentraciones de rechazo al régimen, no fueron suficientes para detener la imponente manifestación que se dió en la ciudad de Cuenca, otrora considerada como uno de los bastiones de la militancia gobiernista, pero que ahora no vacilaron en marchar por largas horas, bajo la convocatoria y el liderazgo del Prefecto Provincial del Azuay.

 

Las restricciones que hicieron difícil la circulación interprovincial y que de alguna manera disminuyeron el impacto de quienes quisieron salir a demostrar su descontento frente a la situación política del país, no detuvieron la decisión de quienes en la ciudad Austral, si se manifestaron durante el sábado pasado, copando las calles y avenidas.

 

Las razones de las marchas y protestas, son diferentes para los diversos sectores: unos lo hacen por la protección de los recursos naturales, sobre todo por el agua; otros para exigir que se cumplan sus derechos; muchos por disgusto frente a la prepotencia y la forma en que se hacen las cosas, tanto a nivel nacional como internacional; algunos preocupados por los escándalos en que se han visto envueltos algunos funcionarios. En fin, el denominador común es la expresión de las libertades.

 

El pueblo del Azuay tiene una trayectoria de lucha, apareciendo a veces como indomeñable. Lo que vuelve diferente el reclamo en esta ocasión, es que pese al gran porcentaje de funcionarios de gobierno que vienen de la región, esta protesta no pudo ser minimizada ni acallada.

 

Algunos de quienes fungen de autoridades fueron en su momento, absolutamente críticos frente a otros gobiernos que lucían menos autoritarios que el actual, sin embargo son ahora extremadamente dóciles con la autoridad que les ha nombrado. Paradojas del ejercicio del poder.

 

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.

BUENA CAPACIDAD DE CONVOCATORIA

El Tiempo

14 de marzo de 2012