ROSALÍA ARTEAGA SERRANO

 

Los niños pequeños son sumamente susceptibles al contagio de la enfermedad llamada poliomielitis, no tiene cura, el virus se transmite rápidamente, muchas veces a través del agua, y causa problemas de parálisis, afecta los nervios y ocasiona una serie de problemas.

 

La única forma de prevenir esta enfermedad es a través de la vacunación, y el mundo se ha empeñado en erradicarla, en el caso de América Latina han sido más de 20 años sin ningún caso de polio, lo que colocó a nuestro continente a la vanguardia.

 

En las campañas de vacunación se involucraron las oficinas de la Organización Panamericana de la Salud, los ministerios de la salud y organizaciones como los Rotarios a nivel mundial, con un éxito extraordinario.

 

Ahora ese esfuerzo corre un riesgo enorme al ser detectado un caso de polio en Venezuela, país que reportaba tres décadas desde que el último fue registrado. Algunos hablan de que hay otros tres posibles casos en delta Amacuro, lo que sin lugar a dudas prende las alertas en toda la región, por la volatilidad de la transmisión del virus y por la facilidad de la movilidad mundial.

 

Se comprueben o no los casos, que demostrarían una vez más la crisis humanitaria que vive Venezuela y el deterioro de la salud, lo que corresponde hacer a países como Ecuador es intensificar las campañas de vacunación, a fin de que no quede ningún niño menor de cinco años sin vacunar y por lo tanto sin correr los riesgos que esta terrible enfermedad trae para su desarrollo.

 

La prevención siempre es la mejor política de salud, toca al ministerio del ramo, prestar atención a lo que ocurre y actuar en consecuencia.

BROTE DE POLIO