BAJA EL PETRÓLEO, SANGRA EL YASUNÍ

La Hora

Abril-2016

 

Las noticias son volátiles en cuanto a los precios del petróleo, pero durante este último año, tal vez más, nos han informado de la tendencia a la baja del petróleo en los mercados internacionales, con muy ligeras recuperaciones, jamás a los niveles a los que el gobierno actual estuvo acostumbrado, en medio de una bonanza económica sin precedentes.

 

Una de las iniciativas que concitó el interés y las simpatías de muchos, fue la decisión de dejar bajo tierra el petróleo de una de las zonas más emblemáticas en cuanto a biodiversidad del planeta, el famoso Yasuní, una reserva de la biósfera enclavada en la Amazonía, también espacio icónico de lo que significa la mayor reserva de bosques tropicales en el mundo.

 

La iniciativa no tuvo la acogida esperada en cuanto a la recolección de recursos que compensaran la no extracción. Creo sinceramente que la estrategia estuvo equivocada desde sus inicios y apareció como una especie de chantaje perverso, condensado en la frase de," si no me dan el dinero, perforo", que definitivamente no gustó a los cooperantes internacionales.

 

Pero mi comentario no quiere reducirse a esto, sino más bien llamar la atención de todos sobre la noticia que ahora mismo nos conmueve, y es aquella de que ya se ha perforado el Yasuní, de que, paradójicamente, con un petróleo que está a la baja, cuando hasta se dice que al Estado Ecuatoriano le cuesta más extraer el petróleo que los réditos económicos que saca de ello, se pone en un riesgo cierto a esa zona simbólica, a la extraordinaria biodiversidad de esta región, única en el mundo y sobre la que tanto se ha escrito, pero que falta mucho todavía por investigar y conocer.

 

Mientras el petróleo baja, queremos incrementar nuestros recursos haciendo sangrar a una zona fantástica sobre la que tantos ojos están puestos, fatal ironía, absurda paradoja.

 

¡Qué falta de coherencia entre el discurso y la acción! ¡Qué falta de sindéresis entre lo que se dice y lo que se hace o se deja hacer!.
 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.