ROSALÍA ARTEAGA SERRANO

 

Uno de los escándalos todavía no aclarados, del anterior gobierno, es el que tiene relación con la compra de los helicópteros DRUV, de fabricación hindú, cuestionados tanto en su negociación como en la utilidad que debían prestar, así como en la muerte de un destacado militar ecuatoriano. Inclusive el actual Ministro se refirió también a la compra de los Súper Tucano que aparentemente tampoco funcionan.

 

Pero ahora no queremos ahondar en estos temas sino más bien referirnos a las últimas declaraciones del Ministro de Defensa, quien habló sobre la necesidad de renovar la dotación de aviones de guerra de las fuerzas armadas ecuatorianas, para lo cual habló de la desastrosa situación de los actuales, aquellas naves que sirvieron en los enfrentamientos bélicos con el Perú antes de la firma de la paz.

 

Estas declaraciones sugieren algunas reflexiones en las que invitamos a pensar a quienes tienen la capacidad de decidir sobre estos temas.

 

La una viene dada por la utilidad o no de tener aviones de guerra, ya que si no tenemos peligros bélicos, si la frontera fue cerrada y no avizoramos enfrentamientos de esta naturaleza, sumados al hecho evidente de la carencia de recursos económicos de unas finanzas públicas totalmente desequilibradas, que necesitan el oxígeno de la permanente emisión de bonos, no se ve la necesidad de esta costosa adquisición.

 

La segunda reflexión es la que tiene que ver con esa terrible situación descrita respecto de la situación de los aviones existentes. Hay responsables en la incuria evidente? Hay forma de reparar esas naves? Si existe algún peligro, no sería mejor tomar acciones y no hacer anuncios?.

 

Las preguntas y las reflexiones quedan planteadas.

AVIONES DE GUERRA