A PUNTA DE EMERGENCIAS

El Tiempo

29 de marzo de 2011

Una de las más recurrentes estrategias del régimen, durante estos años de gobierno, ha sido la declaratoria de emergencias, lo que indudablemente focaliza la atención respecto de otros sectores que no han sido declarados en emergencia; pero, al mismo tiempo libera a los diferentes ministerios e instancias gubernamentales de un requisito que es fundamental a la hora de preservar la transparencia en el manejo de los recursos económicos y es el que se exime del requisito de convocar a licitaciones públicas y se deja al arbitrio de los contratantes el elegir "a dedo", como popularmente se dice, a la empresas o personas que van a prestar determinado servicio o a ejecutar una obra.

 

Así, recursos ingentes se han entregado de esta forma, sin licitación, sin llamado a concurso público, dejándose de lado una herramienta, que, pese a todas las falencias, de alguna manera garantiza la inversión adecuada de los recursos del estado.

 

Millones y millones de dólares se han entregado a contratistas que no han tenido que pasar por la selección rigurosa de la mejor oferta, simplemente por la argucia de una declaratoria de emergencia, lo que, además, como hemos visto en el tema del manejo de los hospitales, de la provisión de recursos para que funcionen de mejor manera y presten sus servicios a los miles de usuarios que cada día se acercan a un hospital público, no ha servido de nada; sobre todo si nos atenemos a los dolorosos resultados de las salas de neonatología de los hospitales públicos y a la pésima calidad en la atención a quienes no tienen otra opción que la de atenderse en dichos centros de salud.

 

Creo que sería altamente saludable para ver qué pasa con las finanzas públicas, el que se transparente cuántos millones de millones de dólares han sido entregados a través de las declaratorias de emergencias y cuál ha sido realmente el beneficio que de estas asignaciones se ha derivado para la ciudadanía ecuatoriana.

 

Cuidado con hacer una constante de este sistema que no abona a la transparencia sino que se presta para la corrupción de la forma más descarada posible! El clientelismo es el que sale beneficiado y las que se vacían son las arcas de las finanzas públicas.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO