ADIÓS A LAS MÁQUINAS DE ESCRIBIR

El Tiempo

26 de noviembre de 2012

 

De tiempo en tiempo, alguna noticia ocurrida en el mundo empresarial y en el científico, vienen a impactarnos y a ponernos a reflexionar en el cambio de los tiempos, movidos en su mayor parte por el avance de la ciencia, la tecnología, la innovación.Así, recuerdo que hace poco, la organización que está detrás de la Enciclopedia Británica anunció que definitivamente habían decidido suspender la edición de la famosa enciclopedia, para mí fue impactante, no solo por el hecho de la importancia que para el mundo revistió la mencionada publicación, sino también porque tuve el honor de ser parte del Consejo Editorial de la Británica.

 

Ahora, otra noticia nos impacta también con fuerza, es la decisión de los fabricantes de máquinas de escribir, de suspender definitivamente la fabricación de las famosas máquinas manuales; la verdad es que pensamos que ya se había parado su producción hace tiempo, ya que la evolución pasó a que se volvieran obsoletas, primero cuando se crearon las máquinas eléctricas y luego con la invención de las computadoras u ordenadores personales.

 

Quién en su sano juicio va a querer volver a la época del tipeo, recorrido del carrete, colocación de cintas en las que frecuentemente se quedaba uno con las manos entintandas, colocación de papel carbón, imposibilidad de guardar en la memoria, repetición y repetición de hojas, etc, etc...?

 

Pese a ello, debo confesar que miro con nostalgia los viejos tiempos, en los que caminaba al colegio, desde la casa de mis padres, ubicada a pocas cuadras, cargando la entonces flamante Hermes brother, que había sacado del despacho de mi padre, una de tapa celeste claro, casi acqua, sin una sola abolladura, que balanceaba peligrosamente de mi mano, haciendo equilibrio con un carril, (solo después se pusieron de moda las mochilas), orgullosa porque me sentía ya grande, colegiala, frente a las chiquitas de la escuela. Esa máquina sirvió para que mi padre escribiera sus innúmeras recetas e historias clínicas, y de vehículo de aprendizaje para todos mis hermanos.

 

Todavía le debo a mis clases de mecanografía, la velocidad de mi tipeado en el teclado de mi laptop. Cuántas hojas y hojas habré llenado en el proceso de aprendizaje.

 

 

Cuántos relatos, artículos, salieron de mis manos, antes de pasar al computador!.

 

Ahora, las máquinas de escribir manuales son solo un recuerdo, las podremos ver en museos y arrumadas y empolvadas en alguna que otra biblioteca, que se resiste a deshacerse de una reliquia!. Réquiem por ellas y loor al avance de la ciencia que cada día nos entrega nuevos instrumentos y herramientas que de alguna forma transforman nuestras vidas.

 

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.