NO ACOSTUMBRARNOS JAMÁS

El Tiempo

24 de marzo de 2015

 

La matanza de turistas en un museo de Túnez, pone otra vez sobre el tapete de la discusión el tema de la violencia, que brota en los más distintos lugares, en los momentos menos imaginados y que pone también de relieve lo vulnerables que somos los seres humanos frente al accionar de otros seres humanos a quienes se ha inoculado el virus de la agresividad, de la intolerancia, de pensar que sólo unos tienen la razón y por lo tanto se creen en la capacidad de ser los ejecutores de una especie de sentencia divina.

Este hecho acaecido en Túnez, que deja una secuela de muertos y heridos, la destrucción de obras de arte, la evidencia de la inseguridad, que seguramente irá en detrimento de las actividades turísticas de la región, se suma a toda una serie de situaciones en las que la vida humana se pone en riesgo, se aniquila, se siembra el terror, y se va creando una cultura de odios y vendetas de trágicas consecuencias.

Me preocupa también, además de la visión de la muerte y de los hechos sangrientos, el que nosotros, como seres humanos, pero sobre todo los niños, los más jóvenes, podamos acostumbrarnos a mirar impasibles estas situaciones, como sintiendo que son parte de lo cuotidiano, de lo ordinario, de lo "normal", como sintiendo que las escenas que vemos en la televisión son parte de esas ficciones de violencia que también son tan comunes y que van "vacunando" a los niños contra la solidaridad, la ternura, el espanto de ver lo que ocurre con los prójimos, con los otros.

Creo que es terrible el pensar en acostumbrarnos a la violencia como parte de nuestro entorno, por ello hay que evitar el banalizar las noticias, el que se piense que eso es lo normal, de ahí se desprende el papel importante de los medios de comunicación, de quienes hacemos opinión pública, para no dejar de expresar las solidaridad, la compasión, el repudio frente a esos hechos de violencia.

Una forma de violencia que también debe rechazarse es la violencia verbal, que desafortunadamente se ha generalizado a los diferentes espacios de la sociedad, y que sirve como un peldaño para el ejercicio de los otros tipos de violencia, por lo que debe ser destarrado de nuestro entorno como sociedad y como nación.

 


 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.