A CONSTRUIR LA PAZ

La Hora

Junio-2016

 

La dolorosa historia de Colombia se dispone a enfrentar nuevos retos, aquellos derivados del importante paso dado en días pasados, con la firma de la paz entre el gobierno de  nuestro vecino país y la guerrilla de las Farc, luego de largas negociaciones que culminaron en La Habana, cuando se dio la firma avalada por diferentes personalidades.

 

Y decimos que se vienen nuevos retos, porque habrá que ver cómo se realiza la desmovilización de tanta gente armada, que muy probablemente ha pasado la mayor parte de sus vidas sin otro oficio que el de empuñar las armas, recorrer los senderos, ocultarse, realizar acciones de terror en muchas comunidades, y, como reiteradamente se ha dicho, vincularse cada vez más estrechamente al espantoso negocio del narcotráfico.

 

La reinserción será paulatina y puede dejar muchos cabos sueltos, y no es que queramos ser pesimistas en un momento de alegría y regocijo, sino más bien poner una dosis de realismo, pensando también en el futuro de las relaciones con los países vecinos; no nos referimos solamente al Ecuador, sino también a otros como Brasil, Perú, Panamá, Venezuela, que también comparten frontera con Colombia y que deberán extremar cuidados y tomar acciones frente a una posible avalancha de guerrilleros desmovilizados.

 

Cierto es que también la noticia de la paz en su país puede tener un interesante efecto de retorno en muchos colombianos quienes en calidad de refugiados están viviendo en condiciones duras en otros países, otros que, como Ecuador acogieron durante décadas el exilio forzoso de quienes tenían que abandonarlo todo por la violencia.

 

Tal vez sería necesario sugerir que los cinco países fronterizos con Colombia formen una especie de "observatorio" que a la vez que respalden el proceso de paz, también velen por sus propios intereses y actúen en conjunto para evitar el que la violencia recorra otros caminos y se afinque en los otros países, una violencia que tiene mucho de delincuencia común y de extensión del narcotráfico. Los países tienen la palabra.

 

ROSALÍA ARTEAGA SERRANO.