ROSALÍA ARTEAGA SERRANO

 

Los resultados de la consulta popular fueron contundentes, en todas las preguntas ganó el SÍ por amplio margen, en algunos casos hasta este margen fue mayor al que se estableció cuando se sometió a consulta la Constitución de 2008.

 

Si el pueblo ecuatoriano, sin lugar a dudas, mayoritariamente se expresó en las urnas, aprobando todas las preguntas establecidas, es necesario que sin ninguna dilación, se instrumenten las medidas que correspondan sea a nivel del legislativo o del ejecutivo, para que se cumpla la voluntad popular.

 

No puede admitirse que se establezcan medidas sustitutivas que de alguna manera soslayen o menos tergiversen la voluntad popular, porque ello sería hacer tabla rasa de la consulta y atentar en contra de la voluntad soberana de los ecuatorianos. Tampoco podemos admitir que se dilate la aplicación de los resultados porque también en este caso la fé pública se vería defraudada.

 

Hay temas que son más candentes que otros, por ejemplo la reorganización del nuevo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, pero no podemos dejar de lado lo atinente a que se derogue la denominada Ley de Plusvalía, que tanto daño le ha hecho al sector productivo de la construcción.

 

Sentimos que las dilaciones atentan en contra de la votación mayoritaria de los ecuatorianos. El tiempo corre de prisa, y los tiempos políticos más todavía. Se ha gastado ya cerca de un año de gobierno, no vemos una luz desde el punto de vista económico y eso nos preocupa, aunque es verdad que hay más espacios para el diálogo y para las libertades.

 

Las dilaciones son mecanismos que le juegan pasadas a los pueblos y que éstos no perdonan.

NO MÁS DILACIONES